De Ponta Delgada a Lagos son 805 millas (1490km) en línea recta:
Es una distancia bastante mayor que la de las travesías anteriores y por esto pongo especial atención en su preparación.
Preparativos
Meteorología
Para las previsiones meteorológicas dispongo de los siguientes elementos:
a) Mapas zyGrib de la NOAA. La descarga por Internet puede ser configurada de modo que el documento pese más o menos según la información que se pida, lo que permite hacer descargas en torno a los 100Kb, factibles a través de un móvil de satélite. No tengo todos los componentes para hacerlo, por lo que bajaré una descarga de diez mapas, lo que supone un pronóstico para los siguientes diez días.
b) Partes recibidos por NAVTEX. Las zonas por las que tengo previsto navegar son Azores, Josephine y San Vicente:
Los partes para Azores se reciben desde Horta, los de Josephine desde Monsanto y los de San Vicente desde Monsanto y Tarifa. Los partes portugueses son particularmente útiles, pues además de la información habitual incluyen las coordenadas de las bajas, las altas y los frentes, así como la previsión de su intensidad, velocidad y dirección de desplazamiento. Un ejemplo:
c) El modesto barómetro que tan útil me ha sido desde hace unos 25 años:
Abastecimientos: Llevo comida y agua potable para un mínimo de mes y medio, con especial atención al laterío para no depender de alimentos frescos que pudieran echarse a perder caso de tener problemas con la nevera. También llevo pastillas con vitaminas, muy conveniente si la travesía se alarga y se agotan los alimentos frescos; barritas alimenticias de las que suelen usar los montañeros y pan tanto de larga duración como fresco, que sorprendentemente ha aguantado hasta el final de la travesía sin enmohecerse ni ponerse duro. La capacidad de los tanques de agua es de 530 litros, de hecho llevo unos 350 (de los que puedo potabilizar 100) para no añadir mucho peso en la proa.
Combustible: 220 litros de gasoil
Navegación: Además del equipo fijo, un GPS de mano con abundantes pilas de repuesto.
Navegación: Además del equipo fijo, un GPS de mano con abundantes pilas de repuesto.
Electricidad: El ESTEL lleva cinco baterías, una de ellas para arranque del motor. Para recargarlas solo dispongo del alternador. Seguro que pensaréis que esta es la parte más discutible de la preparación, y es verdad, para una travesía de estas características se debe disponer como mínimo de un medio alternativo. Seré bueno y no lo haré más.
Comunicaciones: La radio VHF y un móvil de satélite para emergencias y estar en contacto con la familia.
Seguridad: Dispongo de emisores AIS individuales de hombre al agua, pero yendo solo no creo que sean útiles en alta mar (nadie recibirá la señal si no da la casualidad de que un barco esté cerca). Por esta razón le doy mucha importancia al arnés de seguridad y a minimizar los desplazamientos por cubierta, al igual que en las anteriores travesías a Madeira y a Azores preinstalo la trinqueta en el estay móvil. Esta vez la dejo dentro de un saco especial para cubierta (más abajo se puede ver en algunas fotos) y no pongo la driza (cabo que sujeta la vela desde lo alto del palo) pensando que así no le doy ocasión a trabarse en el giratorio del enrollador.
Inicio
Durante varios días voy descargando los mapas de previsión meteorológica del Atlántico Norte hasta que el martes 4 prevén una situación que no es óptima, pero sí parece practicable, según la cual tendría inicialmente vientos de unos 8-9 nudos de componente ENE (Entre Este y Nordeste), posteriormente circulación anticiclónica y a continuación una situación de Norte que duraría varios días.
Decido salir el miércoles y aprovechar los primeros días con vientos de componente E y variables para ganar latitud por dos razones: Tener un margen para no estar obligado a hacer una ceñida apurada (ceñir es navegar contra el viento) cuando entren los vientos más fuertes de componente NNE, y la segunda razón es evitar coger al través el habitual viento y ola veraniegos de componente N en la costa de Portugal (cuando vine por la costa de Portugal hacia el Sur en la navegación de 2017 ya ví que hay que tenerles respeto).
Día 1 (Miércoles 5)
Salgo a las 10.30 con viento del E de 10 a 12 nudos (18 a 22km/h). La ola es compuesta (combinación de olas que vienen de direcciones distintas), no muy agradable. Inicialmente pongo rumbo SE (Sureste) porque la isla me corta el paso hacia el NE (Nordeste). A la tarde, franqueada la isla, ya puedo poner rumbo NNE (entre Norte y Nordeste), encuentro ola considerable del NE, pero llega muy redonda y va disminuyendo poco a poco. A la puesta de sol la isla todavía está muy cerca:
Unas nubes prometen lluvia:
..., y cumplen. Al anochecer descargan un aguacero del que me resguardo bajo la capota. La visibilidad es escasa, activo el radar y la alarma de proximidad, pero mantengo el control del navegador desde la tableta dentro de la cabina. La tableta tiene conexión wifi con el navegador y permite no solo verlo sino también controlarlo. La siguiente imagen muestra la pantalla del radar (la tableta está sobre la mesa de cartas):
A la noche el viento cae hasta unos cuatro nudos, aunque no así el oleaje. Aprovecho para descansar en la litera de popa, tengo la tableta al lado y de cuando en cuando le echo un vistazo.
Día 2 (Jueves 6)
La previsión del mapa zyGrib para hoy era:
Amanece con menos mar, y el viento sube hasta 17 nudos (31,5km/h), tengo que modificar el rumbo NE a NNE. A las 12 del mediodía hago balance: He navegado 101 millas (187km) y me quedan 757 millas (1402km) hasta Lagos. Es decir, un avance real de 48 millas (89km):
Por la tarde hay ola redonda del NE de dos metros y encalmada total. Esto es muy molesto, enrollo el foque y pongo todos los rizos a la mayor para evitar el gualdrapeo de las velas. A la noche entra viento del SSE (Entre Sur y Sureste) de ocho nudos (14,8km/h) que va yendo a menos. Mantengo rumbo NE (Nordeste)
Día 3 (Viernes 7)
La previsión para hoy a las 9 de la mañana era:
Amanece con mar en calma, ya no llega la ola del NE. El viento es flojo de componente Sur, llevo rumbo ENE (entre Este y Nordeste). Unos delfines se apelotonan a la popa del ESTEL, se comportan como bandarras, dándose empujones y codazos para hacerse sitio:
El balance de las 12 muestra que he navegado 78 millas (144km) en las últimas 24 horas, y que me quedan 706 (1307km) hasta Lagos. O sea, el avance real a destino ha sido de 51 millas (94km):
Las situaciones de poco viento y poca mar hacen más fácil preparar comidas calientes como estos macarrones con atún y el excelente queso rallado de San Miguel:
El barómetro parece indicar un cambio de tiempo, ¿será que ya viene el cambio a vientos de Norte? Estoy un poco nervioso ante la perspectiva de hacer frente a Nortes y Nordestes
Pero durante la tarde y la noche el viento es flojo de entre SSE (Sursureste) y Sur. El avance es lento, pero hay poca ola. El Sol se pone poco a poco:
La noche es muy clara, el ESTEL navega en un mar tranquilo bajo un cielo lleno de estrellas.
Día 4 (Sábado 8)
Amanece despejado y el viento rola a SSW (entre Sur y Suroeste) con una intensidad de ocho nudos (15km/h), lo que da un andar más vivo. La previsión que tenía para hoy es:
A las 12 horas compruebo que en las últimas 24 horas he navegado 74 millas (137km) y me quedan 635 millas (1176km), lo que supone un avance real de 71 millas (131km). Ya he alcanzado la latitud de Lisboa, por lo que pongo rumbo al Este:
Las condiciones se mantienen durante la tarde:
..., y durante la noche. Navegar no es solo cuestión de técnica, también es muy importante mantener la moral alta, sobre todo cuando estás a centenares de kilómetros de tierra. He estado oyendo varias canciones que ayudan, sobre todo, y muy apropiada, "La forza", que cantó Elina Nechaeva representando a Estonia en Eurovisión.
Día 5 (Domingo 9)
Amanece con las mismas condiciones de la víspera, poca mar y viento de SSW que va aflojando progresivamente. El barómetro ha subido durante la noche, parece que el centro del anticiclón se está extendiendo hacia el Este. La previsión de los mapas de la NOAA para esta mañana es.
El balance al mediodía muestra que he navegado 126 millas (233km), me quedan 512 millas (948km), el avance neto ha sido de 123 millas, lógicamente viene a coincidir con la distancia navegada porque estoy yendo hacia el Este. Aprovecho que el viento entra por la aleta (parte lateral trasera del barco) para poner el código 0, con lo que paso de hacer 3.5 a 5.5 nudos (6,5 a 10,2km/h):
La imagen del navegador al mediodía es:
Hoy, de nuevo comida caliente: Patatas cocidas aliñadas con aceite, condimento de pinchitos, aceitunas deshuesadas y huevo duro,..., todo un manjar:
La dicha no dura para siempre..., el viento afloja por la tarde y rola (cambia) hacia el W (Oeste), lo que me obliga a caer a un rumbo 110 para avanzar algo. El parte que recibo por NAVTEX da viento anticiclónico para las siguientes 24 horas. Esto me desanima, los mapas de la NOAA señalaban el inicio de los vientos de componente Norte el lunes. Me pregunto si la situación ha cambiado, si no se van a cumplir las previsiones de los mapas de la NOAA y voy a tener que afrontar una encalmada duradera,..., no me preocupa la comida ni el agua potable, pero decido limitar el uso del agua de los tanques a lo estrictamente necesario: Se acabó ducharse.
Día 6 (Lunes 10)
La previsión NOAA para las 9 de la mañana era:
El parte que he recibido por NAVTEX durante la noche pronostica vientos del Norte de fuerza 5 a 6 al Este de Josephine, y variables 2 a 3 al Oeste, donde estoy. Dan la posición de los picos del anticiclón y confirman mi sospecha de que uno de ellos se ha situado encima de mí, y el otro algo más al Sur. De hecho amanece con mar en calma y poco viento de componente Norte, por lo que aprovecho para desenrollar el código 0, lo que da buena marcha al ESTEL:
..., a los veinte minutos el viento cae por completo, parece que nunca voy a salir de este pozo... Enrollo el código y aprovecho la calma para vaciar dos bidones de gasoil en el depósito. El mar está como un plato, pero de acuerdo con el parte de NAVTEX estimo estar cerca del viento. Hasta ahora he mantenido mi propósito inicial de utilizar el motor solo para recargar las baterías, pero ahora voy a destinar el gasoil de los bidones a ir a buscar el viento.
Hago el balance de las últimas 24 horas: He navegado 91,7 (170km), y me quedan 425 millas (787km) a Lagos, lo que supone un avance real de 87 millas (161km):
Navego con el motor a régimen económico (2/3 del régimen de vueltas normal), que da una buena marcha en un mar como un plato. A medida que transcurre la mañana el barómetro va bajando, esto parece confirmar que me voy alejando del centro del anticiclón, y efectivamente, ¡a partir del mediodía entra viento Norte de 8-9 nudos (15-17km/h)! Es otra señal de que se estaría cumpliendo la previsión del mapa de la NOAA ¡,y ya no me faltaría viento hasta la costa! Por la tarde tengo otro motivo para animarme, ¡he pasado el punto de las 400 millas!, ¡a partir de ahora estoy más cerca del destino que del punto de partida!
En la siguiente imagen se ve el código 0 enrollado como una salchicha en la banda. Esto lo hago así porque se trata de una vela para poco viento, la tela es ligera y si lo dejo montado el viento lo revira aunque esté enrollado. En caso de volver a utilizarlo solo hay que ponerle la driza e izarlo
Día 7 (Martes 11)
La previsión para hoy de los mapas de NOAA que descargué a la salida es:
El viento, de componente NE (Nordeste) ha soplado durante toda la noche y continúa al amanecer. La mar está agitada, pero no llega a marejada. Según el balance de las 12 he navegado 130 millas (240km), y me quedan 303 (559km), o sea que el avance real ha sido de 123 millas.
Como se ve en las fotos, navegar remontando el viento hace que el barco vaya escorado (inclinado), esto supone un cambio importante: Hay que acostumbrarse a vivir inclinado y aprender pequeños trucos para no caerte. Por ejemplo, te puedes encontrar deslizándote de un lado del barco al otro mientras tratas de abrocharte la camisa. Hay que apoyar los pies de lado al bajar la escalera, hay que comer dejando el plato sobre el balancín de la cocina para que se mantenga horizontal, etc. Uno de los problemas ha sido que la toma de agua de mar de la bomba del inodoro quedaba fuera del agua, y por tanto no trabajaba..., de cuando en cuando caía hasta poner el barco navegando de aleta, con lo cual deja de ir escorado, y aprovechaba para darle a la bomba volviendo a rumbo inmediatamente después. En otra ocasión hice esta maniobra para poder preparar una comida caliente.
Por la tarde y noche siguiente el viento sopla de Norte a Nordeste, oscilando entre 12 y 18 nudos. Intento dormir, pero solo por el ruido del casco contra las olas ya me resulta imposible. En algún momento me he planteado cómo lo habría tenido si hubiera habido más viento y hubiera tenido que izar la trinqueta. Me doy cuenta que hubiera sido extremadamente difícil por estar dentro del saco sin driza ni escotas.
Día 8 (Miércoles 12)
La previsión de hace 7 días para hoy era:
Las condiciones de mar y viento se prolongan durante todo el día. Al mediodía hay marejada, que va disminuyendo por la tarde. El balance de las 12 indica que he navegado 157 millas (291km) y me quedan 152 (281km), siendo el avance real de 150 millas (278km). Modifico el rumbo hacia el cabo San Vicente, la posición a las siete de la tarde es:
...ya empiezo a ver el final!
Día 9 (Jueves 13)
Las condiciones de mar y viento siguen iguales durante todo el día, el avance es rápido. Hacia las dos de la madrugada el viento sube hasta 22 nudos (41km). Es una noche sin luna y no se ve nada, no sé si las olas que entran entre el través y la aleta son muy grandes pero los rociones en la zona de popa son frecuentes. Yo estoy al resguardo de la capota y no me mojo gracias a que el barco lo lleva el piloto automático. Las olas más potentes provocan guiñadas (desvíos del rumbo) muy fuertes, tengo la impresión de que si las condiciones empeoran va a ser demasiado para el piloto. Pienso que ha llegado el momento de rizar (disminuir la superficie) la mayor y enrollar algo de foque,..., pero se me ocurre que es una buena ocasión para practicar la izada de la trinqueta. Comienzo por rizar la mayor, a continuación me dispongo a enrollar el foque, para lo cual suelto la escota (cabo que sujeta uno de los extremos inferiores de la vela) y,..., ¡sale volando al agua! Habitualmente hago un nudo en los extremos de las escotas para que hagan de tope, pero se ve que se había aflojado demasiado (Primera lección: Revisar estos nudos habitualmente). Lo primero que me pasa por la cabeza es ¡horror!, justamente lo que quería evitar: Tener que andar por cubierta cuando las condiciones son malas, y el barco está dando tumbos en este momento. Mientras enrollo el foque me acuerdo de la maniobra para comer, caigo y me pongo a unos 130º del aparente, y..., ¡funciona! el ESTEL se mueve ahora mucho más suavemente. Voy a proa, cojo el extremo de la escota atado al puño de amura del foque y vuelvo a pasar la escota por su escotero. Siguiente paso: Volver a proa a quitar los tomadores de la trinqueta, Al llegar veo que la driza de la trinqueta está revirada en el estay volante (claro, esto no pasa cuando haces pruebas con poco viento). Quito las vueltas y voy a popa, ya está todo listo, pienso que el barco va a navegar como una seda,..., je, je: Tiro de la driza y la trinqueta sube, flamante y flameando. Pongo la escota en el winche, cazo (tiro),..., y cazo, ... y no termino de cazar. Un vistazo a proa me muestra que ambas escotas se han desatado, la trinqueta está en flameo libre. Como las escotas van por carriles debajo de cubierta no hay manera de recuperarla en este momento. (Segunda lección: Habrá que darle más extensión al chicote que sale del as de guia)... Final de la historia: Arrío la trinqueta, desenrollo parcialmente el foque y sigo a rumbo sin más incidencias. Media hora más tarde, y súbitamente, el viento cesa por completo, ¡toma ya! Pero ahora tengo gasoil de sobra para llegar a Lagos, ya no necesito tragarme la encalmada.
Amanece con neblina, la primera vista de tierra es a 7 millas del cabo San Vicente..., es la tercera vez que lo paso. El cabo San Vicente tiene mala fama, pero nunca me había imaginado que me alegraría tanto al verlo.
Pasándolo,
y yá pasado:
A las tres de la tarde estoy a la vista de Lagos, ¡acogedora Lagos, tanto la marina como la población! Allí pasé el invierno de 2017 en la navegación de ese año, y guardo un recuerdo magnífico. Arrío velas, pongo defensas, preparo cabos y enfilo el canal de entrada a la marina. Han sido 167 millas (309km) desde el balance a las 12 horas del miércoles y 105 litros de gasoil desde Ponta Delgada.
Este es el punto final de mis travesías atlánticas. A partir de ahora la navegación a Valencia es costera, poco a poco y de puerto en puerto. Es decir, las siguientes etapas serán el jamón en Ayamonte, los finos y olorosos en Chipiona, las tortas de camarones en el Puerto, y así...
La siguiente imagen muestra el recorrido atlántico total de la navegación 2018:









