miércoles, 18 de julio de 2018

BARBATE-PORTO SANTO



    Es una travesía de 545 millas (1009km) que supone internarse en el Atlántico siguiendo un rumbo que idealmente debería ser:



    El jueves día 12 las previsiones de los mapas zGrib del NOAA son adecuadas. La imagen muestra la previsión para el viernes:



   Salir del golfo de Cádiz puede ser algo complicado por vientos flojos en contra, pero lo que importa son los vientos de componente Norte que se establecen con más fuerza para los días siguientes, el planteamiento es ir exclusivamente a vela y utilizar el motor para recargar las baterías. Va a ser una navegación en solitario, por lo que es fundamental minimizar riesgos como caer al agua o acabar fatigado. Siempre se ha dicho que la clave de la navegación en solitario es la anticipación, esto es, no esperar a que surjan las complicaciones (viento fuerte, mala mar) para tomar rizos (disminuir la superficie de la vela mayor) o cambiar la vela de proa porque obligaría a desplazarse por cubierta con mar alterada. Básicamente las medidas que he tomado han sido dos: Añadir un tercer rizo, reenviado a popa, a la mayor (esto es, que se pone desde la bañera, que es la zona donde están las ruedas del timón y otros elementos necesarios para maniobrar el barco) y llevar preinstalado un foque para viento fuerte en un estay volante (de quita y pon). Es un foque de garruchos (tipo de sujección de la vela) que lleva sus propias escotas (cabos que sirven para manejar las velas) independientes de las de la vela de proa habitual (el ESTEL lleva dos carros de escota por banda). De esta manera, si tengo que cambiar las velas la maniobra consiste en enrollar el foque estandar y tirar de la driza del foque pequeño, al que además he puesto una cargadera.  La cargadera es un cabo anclado en la parte superior de la vela que  tiene dos funciones: La primera es dar tensión a la driza mientras la vela está arriada para impedir que se trabe con el giratorio del enrollador. La segunda es permitir arriarla desde la bañera. Una foto al probarlo en el amarre de Barbate: (durante la travesía no ha sido necesario utilizarlo y ha permanecido plegado)


Día 1 de la travesía

   El viernes salgo a las 12 a recorrer las 545 millas (1009km) hasta Porto Santo. Hay marejadilla con viento flojo del SSW que me obliga a ir algo desviado hacia el N. Fuera de la bahía de Barbate el viento sube hasta 12 nudos (22km/h). La costa perdiéndose de vista por popa:


   Estoy cerca de las rutas de navegación del estrecho de Gibraltar, y esto significa que hay mucho tráfico mercante al que prestar atención:


   El AIS calcula cómo y cuándo se cruzarán los barcos y avisa si hay peligro de colisión. Esta imagen muestra que un barco acercándose por mi derecha (el icono triangular) me pasará cerca por proa:


   El mar va calmando a partir del mediodía y el viento cambia hacia el W, lo que no me conviene porque me obliga a ir demasiado hacia el Sur, hacia Marruecos. Viro hacia el N y luego vuelvo a virar hacia el Sur, pero el viento ha rolado algo (cambiado la dirección) y el resultado final es que la maniobra no me ha servido de nada. Por suerte una nueva rolada del viento me permite ir a mejor rumbo. Se comprenderá mejor con la imagen del navegador, donde el trazo recto de la parte superior muestra el rumbo que teóricamente debería seguir:


   A las 7 de la tarde aparecen unos delfines que me acompañan un buen rato dando saltos y cruzando proa. No tengo ninguna foto porque los he filmado en vídeo. Pasan las horas disfrutando de una navegación agradable en que la única incidencia son los numerosos cruces con mercantes, como este al atardecer:


     La noche es sin luna, pero no es negra como tinta de calamar porque la luminosidad de las estrellas da un tono general azulado. El ESTEL avanza entre regueros de luces fosforescentes provocados por el choque del agua contra la proa y costados del barco.

Día 2 de la travesía

   Viento flojo que sigue sin permitirme ir a rumbo directo, me obliga a ir algo caído hacia el S. No obstante mantengo el rumbo porque la previsión es que rolará a componente N el domingo. A las 12 hago balance de la distancia recorrida en las primeras 24 horas: 108 millas (200km) sobre el agua, pero son 80 millas (148km) si se cuentan en línea recta a Porto Santo. La mar mejora y la navegación es muy tranquila y agradable:



       Lentamente voy progresando:


       Durante la tarde el sol va cayendo poco a poco:




    A la noche el viento se establece en 10 nudos (18km/h), lo que da una navegación rápida en un mar en calma.  Es la segunda noche y tengo un problema: No consigo dormir. Sí, los navegantes solitarios cuentan que duermen períodos muy cortos (unos 15 minutos) interrumpidos por un vistazo para comprobar que todo está bien. Yo llevo activada la alarma del AIS (un sistema informatizado de detección de barcos) y también he configurado la zona de guardia del radar en un sector de 5 km. centrado en proa. (Para ahorrar electricidad selecciono un ciclo de 10 escaneos a intervalos de 5 minutos), así que podría haber descansado, pero no ha sido así.

Día 3 de la travesía

   Amanece con mar compuesta (oleaje que viene simultáneamente de dos direcciones diferentes) y viento flojo. A las 12 el viento rola algo a N y me permite, ya por fin, ir a rumbo directo. La distancia recorrida en las últimas 24 horas ha sido de 127 millas (235km) sobre el agua, de las cuales son efectivas 117 (216km). 

    Las nubes aportan variedad a un paisaje bastante uniforme como es el mar,




   ¿Habéis visto el dragón que está echando fuego por la boca en la última foto?

   Los barcos de vela suelen andar escorados (inclinados) cuando van a vela, es su estado habitual. Las cocinas de barco están provistas de balancines, pero da la sensación de que es la cocina la que se inclina. Aquí cociendo unas patatas, donde en realidad es la olla quien está horizontal:



    Acercándome al punto medio del recorrido,  que ya anima:


   Esta imagen es interesante porque a pesar de que el día ha sido tranquilo, están llegando partes meteorológicos por NAVTEX (un telex de barco) que avisan de muy mal tiempo en la zona de Casablanca, de la que podéis ver me voy alejando.

Día 4 de la travesía

   Amanece algo nublado,


   El viento cae después de una buena navegación nocturna, pero se recupera a lo largo de la mañana. La distancia recorrida en las últimas 24 horas ha sido de 162 millas efectivas (300km). Hasta ahora he tenido que ceñir (navegar contra el viento), pero a partir de este momento y hasta finalizar la travesía mar y viento pasan a entrar por la aleta de estribor (parte trasera derecha del barco),



   Empiezan a llegar avisos por NAVTEX de un empeoramiento del tiempo al SW de Madeira y en la zona del golfo de Cádiz y estrecho de Gibraltar, al N de donde estoy. La visión global es que estoy navegando por una especie de pasillo entre zonas donde las condiciones son peores, y que cuanto antes llegue, mejor. No obstante, el atardecer es tranquilo,




..., pero la noche no. El viento sube hasta 20 nudos (37km/h) y las olas son cada vez más grandes. Se está cumpliendo la previsión para hoy del mapa zgrib que había descargado en Barbate:


   Tomo el primer rizo, no me gusta nada porque en la oscuridad es fácil cometer errores. La marejada está establecida y la situación no cambia el resto de la noche. Cojo el timón a intervalos y en otros conecto el piloto automático y aprovecho para descansar, aunque obviamente sin poder dormir. 

Día 5 de la travesía

   ..., pero he avanzado 168 millas, 311km, en las últimas 24 horas, y a la mañana siguiente estoy a unas 50 millas (92km) de Porto Santo. El amanecer es algo tétrico, pero el viento ha disminuido mucho, las nubes se van retirando y la marejada va yendo a menos,


   Con la luz del día veo que la mayor no está como debería: El cabo del tercer rizo se había enganchado a un lazy, no me dí cuenta a pesar de haber echado un vistazo con la linterna. Si hubiera habido más de 20 nudos habría tenido problemas porque la vela no se había desplegado bien. La conclusión es que vale la pena anticipar la maniobra cuando hay luz aunque se pierda algo de velocidad.

   El navegador me muestra que estoy a 42 millas (78km) de la isla:


... y la isla estaba allí!



  Llego a las 2.30pm. Arrío velas, pongo las defensas, preparo cabos, llamo por radio,.., por fin podré dormir. Básicamente la navegación ha consistido en salir de la zona de Cádiz y el estrecho, ambas con sus peculiaridades meteorológicas, y situarme en el borde del anticiclón de las Azores, donde los vientos de componente N te llevan hacia Madeira.

   Ahora empieza la parte turística, que contaré en nueva entrada.

2 comentarios:

  1. Que descanses y disfrutes de la parte turística. Me ha resultado inquietante, la verdad. Claro que, tu lo disfrutarás. Para eso hay que valer.

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  2. ¡Qué valiente, qué fuerte! Me alegra que todo vaya muy bien. Ahora tienes que dormir, beber, y comer mucho.

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